Homenaje a Raúl Alfonsín

Homenaje a Raul Alfonsín

Se cumple el tercer aniversario de la muerte del Dr. Raúl Alfonsín. El IML estará presente en aquel rincón del país donde se realice un acto en homenaje a quien fuera el presidente de la democracia recuperada en nuestro país.


Es en ese marco, que en esta oportunidad, recuperamos aquella publicación de nuestra revista “En Democracia”, que hicimos días después de la desaparición física del presidente. Escriben, en ella, militantes que se vincularon con Alfonsín desde diferentes lugares. Fueron palabras asociadas al calor del acontecimiento.

Releerlos hoy, a tres años, nos permite apropiarnos de la riqueza de los textos, de una manera diferente.

Quienes integramos la Fundación Instituto Lebensohn seguiremos trabajando  todos los días en la construcción de ideas, cumpliendo con el legado que nos dejó Raúl Alfonsín. Entendemos que es el mejor homenaje que podemos brindarle a su memoria.

“SEGUIR IDEAS, NO HOMBRES”  (Editorial de En Democracia Nº 5. Edición Homenaje)

La partida física de Raúl Alfonsín es un hito histórico de la vida nacional. Todos aquellos que seguimos las manifestaciones de cariño y dolor por su muerte o que tuvimos la oportunidad de compartir con miles de ciudadanos su despedida, sentíamos que estábamos inmersos en una experiencia colectiva trascendente para la vida de nuestro país. En medio de esas sensaciones y tratando de reflexionar sobre la circunstancia que estábamos pasando, como militantes, como argentinos, como radicales, muchos sentimientos y pensamientos se nos mezclaron. Por momentos nos invadió una profunda tristeza, ante la certeza de que ya no lo tendríamos allí, disponible, para encarnar esperanzas, luchas, ejemplo. También sentimos algo de culpa, porque seguramente no habíamos alcanzado a agradecerle y reconocerle todo aquello que él se hubiera merecido

Nos invadió un gran vacío cuando el jueves por la tarde llegó a su lugar de descanso final.

Ya está, pensábamos, definitivamente Don Raúl se nos fue. Una sensación de ausencia que sólo el paso del tiempo podrá mitigar, más nunca quitar .Pues bien, qué más decir sobre la partida de este gran hombre que ya no se haya dicho.

Qué expresar sobre su obra que no hayan recordado las mujeres y hombres que junto a él compartieron la gran empresa de mejorar la Argentina. Pues bien, como jóvenes del Radicalismo, que conocemos su obra más por los libros y por los relatos de nuestros mayores que por haberla vivido, que miramos con admiración y orgullo la epopeya democrática que él lideró, vamos a recurrir al presente y al futuro como herramienta analítica para homenajear la obra de Alfonsín. Seguramente, sin temor a equivocarnos, creemos poder interpretar con toda justicia que los acontecimientos que se desencadenaron espontáneamente tras el fallecimiento del Dr. Alfonsín expresan concretamente el hartazgo de una sociedad para con un modelo de Política que ya no la representa ni la contiene. Al mismo tiempo que implica el reconocimiento humano y político de la Nación hacia el hombre que encarnó y militó una Política que sí la representó, que sí la contuvo y que hoy se extraña y se necesita imperiosamente. Así, crítica y propuesta, reclamo y reconocimiento confluyeron de manera espontánea en la despedida de Don Raúl. Somos conscientes de que nuestra interpretación no puede ser única, no busca ni pretende serlo. Un hito histórico nacional de esta magnitud obedece a múltiples causales y activa diferentes sentimientos en los ciudadanos y seguramente, será

Tarea de la sociología, la ciencia política, la filosofía y porque no, la psicología social ofrecernos explicaciones más profundas e integrales del fenómeno social que significó la partida de Alfonsín.

Pero no perseguimos aquí un análisis teórico sobre este momento histórico; en cambio, proponemos un indispensable análisis político sobre las marcas históricas y culturales que este hecho ha dejado en la sociedad argentina. Principios y valores que parecían olvidados o por lo menos fuera de moda, fueron repuestos en la escena pública de manera masiva y espontánea. Miles de ciudadanos, de todas las edades y condiciones sociales seguimos por los medios o en persona la partida física de Alfonsín.

Los jóvenes radicales creemos que el más importante mensaje que nos ofrecen los acontecimientos de Abril no está en el legado ni en los herederos. Tal vez porque el legado se trate de un proceso que se reinicia y no pertenece a nadie en particular, y porque difícilmente se puedan heredar las cualidades humanas de tamaño hombre. Así, creemos entonces que las claves políticas contemporáneas y futuras de lo que vivimos tras la muerte de Alfonsín se encuentran en su génesis, su desarrollo y su devenir en tanto mensaje público que caló hondo en la comunidad. La Política, los partidos, todos los militantes políticos debemos comprender que estamos frente a la exigencia social de un cambio de época, un cambio de paradigma político. Los ciudadanos están dando un mensaje cada vez más claro y perentorio.

Esta comunicación que fluye tras la muerte de Alfonsín, se gestó de manera absolutamente espontánea en y desde el espacio público, configurando y resignificando sentidos e historias de un Proyecto de sociedad y de Política que se añoran. Vimos y hasta nos sorprendimos con un mensaje que se potenció y multiplicó sin mediaciones e interpretaciones orgánicas que indicaran por dónde ir, ya que más que un “hagan” parecía escucharse un “completemos aquello que falta”. Por último, nos queda una clara señal de largada impostergable, que marca el comienzo de un proceso que plantea la finalización de las tareas pendientes en clave moderna, tanto para la sociedad como para su clase dirigente.

El padre de la democracia ya trasciende en nuestra historia, su figura es la de un gigante por derecho propio, pero su tamaño se nos hará cada vez más grande toda vez que el presente reniegue del pasado y renuncie al futuro. Acercarnos a sus enseñanzas, imitar su ejemplo no puede ser otra cosa que completar su obra.

Aquello que nos pasó con la muerte de Alfonsín fue una experiencia profundamente colectiva, sustantivamente pública, de la que todos fuimos parte. Nos expresarnos, compartimos nuestras preocupaciones personales de manera pública, estuvimos juntos, recuperamos el espacio público como el lugar donde construir la idea compartida de Nación.

Por unos pocos días, todos nos sentimos menos solos, nos sentimos parte de algo más grande que nosotros mismos. Durante algunos días revivimos en carne propia, a través de ese gran hombre, el significado de la Unidad Nacional.

Con los pies asentados en el presente y con la mi-rada en el futuro, los jóvenes radicales que construimos el Instituto Lebensohn buscamos, y en ese sentido militamos, que el radicalismo levante nuevamente esas banderas que en 1983 nos lleva-ron a conducir la Nación. Porque muchas de las metas de aquellos años aún siguen pendientes, porque la justicia social no es posible sin calidad institucional, porque la libertad no se logra sin respeto a la legalidad, porque la inclusión social y la educación son caras de la misma moneda.

Porque los nuevos desafíos exigen cada vez más Política y más partidos, la UCR y todos los partidos políticos, debemos realizar todos los esfuerzos necesarios para fortalecer la Política y modernizar sus organizaciones. La recuperación partidaria ha dejado de ser desde hace mucho tiempo una mera necesidad, actualmente es una condición necesaria para la recuperación de la legitimidad y representatividad de la Política. Por su parte, la participación ciudadana se vuelve in-dispensable no sólo como elemento electoral sino y sobre todo, como condición básica para la construcción de una ciudadanía de alta intensidad.

La reconfiguración y fortalecimiento del federalismo argentino, así como la atenuación del híper-presidencialismo y el tránsito hacia un sistema semi presidencial o parlamentario son debates políticos que la Argentina debe retomar.

Al igual que la reformulación del sistema impositivo y recaudatorio del Estado.

Es cierto, los radicales estamos tristes, porque Alfonsín se nos fue. Pero también estamos contentos, porque la obra de Alfonsín renace en nosotros con nuevo y renovado vigor.  Seamos responsables y serios, una nueva oportunidad se presenta para que la Política demuestre que puede mejorar la vida de los ciudadanos. El emergente político

anti partidario de la crisis del2001 está dando sus últimos manotazos de ahogado. El fracaso definitivo del engaño de la transversalidad, el adelantamiento de las elecciones nacionales y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, las candidaturas testimoniales, el creciente desprecio institucional, entre muchas otras cosas nos muestran claramente el agotamiento definitivo de un tipo de política y porque no, de un sistema político que no logra garantizar soluciones y credibilidad para la sociedad.

Inteligencia para reconocer la oportunidad y la gravedad de la tarea que se nos presenta es un requisito mínimo que nos reclama el presente, voluntad militante es la actitud optimista que debemos asumir para hacer alegremente cosas terriblemente serias.

Quienes hacemos el Instituto Moisés Lebensohn, parados en las antípodas de ese emergente anti partidos, una vez más queremos expresar con claridad nuestro compromiso para con la Argentina, la historia y nuestro partido. Deseamos decir que hoy más que nunca y como ayer, asumimos con responsabilidad y seriedad el desafío de pertenecer a la UCR de Raúl Alfonsín, de Além, de Yrigoyen, de Lebensohn y de muchos otros, que como ellos dedicaron su vida por lograr una Argentina con más libertad, con más justicia, con más equidad, con igualdad de oportunidades, con instituciones y leyes que nos permitan vivir en paz.

Correligionarias y correligionarios, honremos la memoria de nuestro Partido, de nuestros grandes hombres con inteligencia y con militancia. Aprovechemos las oportunidades que supimos construir en base a la coherencia y la conducta, avancemos sin prisa y sin pausa. Radicales adelante, Argentina nos necesita unidos y fuertes. En estos días de homenajes y reconocimientos, nuestro sincero aporte, desde nuestra publicación “En Democracia”, en recordar y multiplicar el legado de Raúl Alfonsín a través de algunas voces que aceptaron contar su visión de aquello que el padre de la democracia moderna nos dejó como legado para que continuemos la lucha. CABA, 14 de abril de 2009.

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One Response to Homenaje a Raúl Alfonsín

  1. A tres años de su muerte, cuando abundan los justos homenajes y los reconocimientos, desde el Instituto Lebensohn elejimos honrarlo militando por engrandecer su legado.
    Raúl Alfonsín fue un hombre de partido. Creyó en la Democracia interna y siempre nos alentó a formarnos en los ideales del radicalismo. Su contundente “sigan ideas, no sigan hombres” es, probablemente, su lección más trascendente, la del viejo maestro que lo ha vivido todo, las mieles del triunfo y el sinsabor de la derrota. También, por que no, la soledad del poder. Pero nunca, nunca, en su caso, el dolor de ya no ser, pues su figura creció y no dejó de agigantarse luego de dejar el gobierno. Y lo sigue haciendo. Hasta siempre Raúl, desde el Instituto Lebensohn que vos llegaste a conocer (nos acompañaste en aquel gran acto por los cien años del natalicio de Don Moisés) sigue trabajando por la Democracia y por la Paz, como vos nos enseñaste.

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